Hace unos meses publicamos las 34 Frases del Año de la Ñauca, las que nos hicieron recordar esas frases chistosas de nuestros papás y abuelos. Nos reimos harto porque eran frases que recordamos de nuestra niñez, y que a todas luces ya están fuera de contexto. Pero hoy vamos a iluminar una realidad más dura. La que nadie quiere aceptar. La que separa a la energética juventud del decadente adulto joven.

Nadie quiere ser un adulto joven. Es aceptar que los 20 ya pasaron y que lo que viene para adelante es la vida adulta y la vejez. Muchos hemos pasado por esa etapa de negación, tratando de hacer las cosas que hacíamos hace 7-10 años. Pero el cuerpo y la mente ya no son los mismos y pasan la cuenta rápidamente. No hay nada más terrible que un adulto joven luchando contra lo inevitable, y como es difícil aceptar que uno es un adulto joven, hemos creado una lista con las 34 señales inequívocas de que ya no estás en los veintisiempre.

Si yo sigo en mis 20!

Si yo sigo en mis 20!

1. Cañas Inhabilitantes: Ya no eres capaz de pegarte esas tomateras apocalípticas con litros de piscola. Una sola chela ya es capaz de producirte el dolor de cabeza de tu vida al día siguiente, y alguna vez te tocó una caña que duró más de un día. Te es imposible comer durante tu caña y tu cuerpo se encuentra en un estado cercano a la muerte. ¿Lo positivo? Superada la caña el mundo recupera sus colores y se ve más maravilloso que nunca.

2. Te dio por la wea del emprendimiento: Cuando estabas en tus 20 te bastaba con 30 lucas al mes para comer y carretear. No tenías grandes ambiciones y tu visión de mundo era pequeña. Pero cuando uno crece, te vuelves ambicioso. Entras a trabajar a una pega y de a poco te desencantas. El peak del adulto joven es odiar su trabajo y lanzarse a emprender. Todos quieren convertirse en Steve Jobs. Algunos hacen puras idioteces. Otros hacen cosas más choras e innovadoras, como los de esta lista de 10 Emprendimientos lolein y novedosos que la están rompiendo.

3. Comes light: Pasaste de una dieta basada en completos de 500 pesos a incluir ensaladas en tus comidas. La ensalada incluso es tu única comida a veces! Entiendes la diferencia entre los berros, la rúcula y el romero, en vez de identificarlas a todas como “lechugas”. Compras de esas galletas con siluetas de minas en el empaque y le echas Stevia a todo.

4. Haces running: Te inscribes en cuanta corrida de empresa y municipalidad haya. Haces ejercicio no para mejorar tu físico, sino para mantenerlo. Llegaste a un punto en que la figura o empeora por la inactividad o se mantiene estable con ejercicio. Lo más importante, te encargas de hacerle saber a todos tus amigos que fuiste a la Maratón de Santiago subiendo todas tus fotos del evento a Facebook.

5. El año 2000: Estás de acuerdo con que los 90 fueron hace rato, pero el año 2000 no te suena tan lejano. No puedes entender que eso ocurrió en la década pasada, y que ya estamos a la mitad de esta década. Te choca que haya gente que nació el año 2000 y que no son cabros chicos de 3 años, sino adolescentes de 15. Te perturba que esos cabros jamás hayan visto Dragon Ball y que lo encuentren “un mono viejo”.

Si. Esto pasó el año 2000.

Si. Esto pasó el año 2000.

6. Baby showers: Sabes lo que es un baby shower y asistes a ellos. Tienes amigos que están siendo papás y te enteras que tienes que darle regalos a ese ser que aun ni siquiera ellos conocen. Y ese día también descubriste que las cosas de guagua son super caras.

7. Happy Hours: Ya no vas a carretes, vas a happy hours. Y un happy hour consiste en tomarse unos traguitos piola porque al día siguiente hay que ir a trabajar. Tipín 12 ya estás mirando el reloj cual cenicienta, y sufres por no alcanzar a dormir esas 8 horas que tu cuerpo necesita desesperadamente.

8. Bailar: Bailar no es una actividad que disfrutes como antes. Principalmente porque tus pies sienten dolor fácilmente y porque sabes que no lo estás haciendo bien. Ahora, bailar es una cosa que solo haces en matrimonios y fiestas de oficina, y no sin antes tomar unos traguillos desinhibidores.

9. Tu viernes: Antiguamente tu viernes se trataba de emborracharte y carretear hasta las 7 de la mañana. Pero ahora tu viernes se trata de llegar a tu casa, ver una película e irte a dormir. Porque “la semana estuvo muy pesada”. Si realmente te atreves a carretear el viernes, tipo 10 ya te da sueño. Eso sí, siempre prefieres carretear el viernes al sábado, para tener “más días para superar la caña”.

10. Isapres y AFPs: En tus 20s jamás entendiste que diablos era una AFP y nunca te importó. Vivías feliz como carga de tus padres y tampoco entendías que era una Isapre, con cuea sabías lo que era un bono. Ahora eres un maestro del copago. Conoces del fondo A al fondo E. Sabes lo que es un seguro complementario y te indignas cuando tu Isapre sube el valor de tu plan. Incluso evaluas abrir una APV. Todas siglas incomprensibles para un 20añero.

Hola Doctor, ¿cómo me va a cagar la Isapre hoy? - Ahh! Cuanto sabe usted!

Hola Doctor, ¿cómo me va a cagar la Isapre hoy? – Ahh! Cuanto sabe usted!

11. Regreso de un carrete: Si el carrete era al final Peñalolén no dudabas niun segundo en ir cuando eras más joven. No solo eso, sino que tipo 4 AM cuando decidías volver, no tenías ningún problema en arriesgar tu vida tomando 7 micros y caminando 6 kilómetros hasta llegar a tu casa. Todo con tal de ahorrar 600 pesos tomando una micro menos. Ahora todo eso te da extrema paja, y hasta la distancia más mínima la recorres en taxi pasadas las 10 de la noche.

12. Tienes cañas de comida: Descubriste que el alcohol no es la única cosa que causa cañas. Si te comes una pizza gigante a eso de las 10 de la noche, es muy probable que tu cuerpo sufra al día siguiente. Estarás deshidratado, te dolerá el estómago y quizás hasta la cabeza. Tu cuerpo es débil como una flor, y cualquier cosa que contenga grasa también le generará caña.

13. Tu cuerpo no resiste el Mitjans: Eres incapaz de tomar copetes demasiado pencas. No es que te hayas vuelto refinado o cuico. Simplemente ya no puedes tomar Ruta Norte o Doragua. Un solo vaso de Mitjans puede dejarte en coma de inmediato. Le temes a la caña del Terremoto y con mucha razón.

14. Tu Facebook: Antes tu Facebook estaba lleno de fotos de carretes, de gente joteándose entre sí y de chistes weones. Ahora lo único que ves son fotos de guaguas, de perros y de matrimonios. Por si no fuera poco, está lleno de weones posteando artículos de Liderazgo, y subiendo fotos de sus escaladas al cerro. Ah sí! No olvidemos las fotos de la corrida 10K de moda!

15. Sabes lo que es un triglicérido: De repente hacerse chequeos médicos anuales se volvió en una necesidad. Y en esos chequeos descubriste a un hijo de puta llamado triglicérido. ¿Que és? Una forma complicada de decir “colesterol”. Se mide en un rango que da lo mismo, porque lo más probable es que estés fuera de él. De ahí que la ensalada pasara a ser parte vital de tu dieta diaria.

Así es como creo que luce un triglicérido

Así es como creo que luce un triglicérido

16. Cocinar es un panorama: Antes cocinar era una actividad que derechamente evitabas. Sobrevivir en base a vienesas calentadas en microondas y pastas instantáneas era algo común a principio de los 20. Pero ahora, no solo cocinas, sino que te gusta hacerlo. Más aún, te juntas con amigos a “hacer pizzas”. Y todos lo disfrutan. Le sacan fotos al resultado y lo suben a Instagram.

17. Tu perro es tu hijo: Puede que eso de tener hijos aún te asuste. Eres un adulto joven, no un adulto al 100%. Pero la naturaleza es una conchasumadre y sicológicamente nos va llevando a la paternidad. ¿Qué es lo que hacen las parejas entrando a la vida del adulto joven? Se compran una mascota, y la tratan como si fuera su hijo. Al perro, en vez de sacarlo a jugar al parque, le sacan fotos con chalequitos tiernos para luego subirlas a Facebook.

18. Hablas de la pega: Pasas tanto tiempo en tu trabajo que casi no tienes tiempo para hacer nada más. Eso hace que la pega pase a ser tu primer tema de conversación cuando alguien te pregunta cómo estás. Cuentas de que se trata tu trabajo y lo demás asienten como si eso fuera interesante. Luego ellos cuentan y tu haces lo mismo. Y no falta el que pregunta “¿Como va la pega? ¿Harta pega?” – “Si” – “Ahh, que bueeeno“.

19. Quesito Philadelphia: ¿Invitas amigos a tu departamento? Lamento decirte que recibirlos con un paquete de papas fritas abierto desde la semana pasada ya no es suficiente. Partiste a comprar galletas Crackelet, poner un queso philadelphia en una wea de loza, echarle salsa de soya y sésamo. Los filitos y chis pop de queso fueron reemplazados por tablitas de jamones y quesos con mondadientes.

Todos hemos comido esta mariconada

Todos hemos comido esta mariconada…y nos encanta

20. El ciclo de lavado: La lavadora era un artefacto misterioso y desconocido hace varios años para ti. Solo sabías que tu mamá le echaba detergente, le apretaba botones y mágicamente tu ropa aparecía doblada y planchada en tu closet. Hoy eres un experto de los ciclos de lavado, entiendes la diferencia entre algodón y tela sintética, y mirar como gira la ropa en la lavadora es un acto relajante. Eso sí, odias planchar.

21. Vas a carretes y no a mambos: Estás tan viejo que sigues hablando de carretes, cuando en verdad esa palabra ya pasó de moda. Ahora se dice mambo. Y uno no va a un mambo, los mambos “se sacan”. “Quien se saca un mambo” es lo que deberías estar preguntando a tus amigos un sábado en la noche. Y quien sabe, quizás ya ni siquiera se dice mambo y yo soy un viejo de mierda.

22. Hay remedios en tu velador: A estas alturas probablemente ya tienes alguna afección que te obliga a tomar un medicamento de forma permanente. Ya sea de forma diaria, semanal o mensual, ese remedio tiene que estar al alcance y no puede fallar. No solo eso. Tienes remedios para dolores que aún no sientes, como para dolores de cabeza, acidez o dolores de estómago.

23. Tu y tus amigos viven en el pasado: Hazte esta pregunta, ¿hace cuanto conoces a tus amigos? Si la respuesta es desde hace 8 años o más siéntete identificado. Probablemente con ellos ya no hablas mucho de cosas que pasan ahora, sino de weas que pasaron hace mucho. “Te acordai de” es el inicio de un montón de conversaciones nostálgicas de tus carretes.

24. Tus vacaciones: Ya no tienes 3 meses de vacaciones, en los cuales podías darte el lujo de estar tirado 2 semanas en pijama viendo tus series favoritas. Tus vacaciones ahora se reducen a 15 mugrosos días al año, y necesitas sacarle el máximo provecho. Por eso tus vacaciones son planificadas con meses de anticipación, y generalmente involucran gastaderos de dinero.

25. Los niños de ayer: ¿Tu amigo tiene una hermana chica que hace mucho no ves? En tu cabeza ella todavía tiene 3 años. Pero cuando te la encuentras en la calle y te das cuenta de que la niñita ya está titulándose de Derecho en la U es porque estás super viejo. De hecho, ese primo chico que antes medía con cuea 30 centímetros ahora tiene voz grave, mide 2 metros y podría sacarte la chucha con una sola mano.

¿Te acuerdas de tu primito el Benja? Mira que está grande

¿Te acuerdas de tu primito el Benja? Mira que está grande

26. Cañas porque sí: Hablamos de las cañas inhabilitantes por copete y de las cañas de comida. Pero si tienes mala cuea, podrías estar dentro del selecto grupo que sufre cañas porque sí. ¿Que hicieron la noche anterior? Se acostaron a las 10 PM y durmieron tranquilamente. Al día siguiente, amanecen con dolor de cabeza y el cuerpo cortado. Si amigos, a los 30 uno puede sufrir cañas espontáneas sin motivo aparente.

27. Los conciertos: Ir a un concierto a saltar como mono en cancha durante 3 horas no parece una tarea posible para un adulto joven. Cuando estás comprando entradas en cambio, prefieres esas entradas en Platea o Galería, con un asiento asegurado para ti. ¿Y si algún weon se pone a saltar frente a ti en el concierto? Te dan infinitas ganas de mandarlo a sentarse para ver bien, pero no lo haces. Sabes que ese es un paso del que nunca podrás volver.

28. Emitir sonidos al sentarse: Es involuntario e incontrolable. Llegas cansado del super, entras a tu departamento y te tiras sobre el sillón. Un satisfactorio sonido de comodidad sale de tu boca y no puedes detenerlo. “Ahhhh” como si te hubieses tomado una bebida refrescante o algo así. Cuando te paras, sale otro sonido. Uno de esfuerzo, y suena como “eghh”

29. Que te pidan el carnet: Si vas a comprar copete y te piden el carnet lo sientes como una victoria personal. Alguien en el mundo cree que luces como un menor de 18, y eso te llena de orgullo. Probablemente se lo cuentes a más de una persona, las que te escucharán con envidia. No olvides de postearlo en Facebook!

30. Elegir manejar en vez de tomar copete: Si eres una persona responsable, no manejas y bebes a la vez. Eso te obliga en reiteradas ocasiones (si es que tienes auto) a decidir entre manejar o volver en taxi. Tu yo de 20 años jamás habría siquiera considerado el no tomar en un carrete. En cambio tu, joven adulto, en más de una ocasión has tomado el volante para varios eventos. “Así me devuelvo más temprano” piensas, como si eso mejorara las cosas.

La caña ya no necesita de copete para atacarte. Ten cuidado!

La caña ya no necesita de copete para atacarte. Ten cuidado!

31. Miras el pronóstico del tiempo: Saber si mañana va a hacer frío o no es algo que realmente te importa. Siendo que cuando tenías 20 jamás sentiste frío por nada. Te daba lo mismo si llovía o no porque total “después el pelo se seca solo”. En cambio ahora ser presa del clima es algo que te aterra, y revisas siempre el tiempo antes de salir de tu casa a trabajar.

32. La historia del embarazo: A tus 20, llega un amigo y compungido te dice “weón, mi polola está embarazada”. Tu reacción es de preocupación. “Chuuucha, que vai a hacer loco”. Lo invitai a unas chelas. No es una conversación alegre. A tus 30, llega un amigo y te dice lo mismo. Hay abrazos y felicitaciones. Le preguntai por el nombre de la guagua. Lo invitai a unas chelas. Hay cosas que no cambian.

33. Que paja las discos: Ir a una disco es lo último que se te ocurre. Hay mucho ruido, no se puede conversar. Encontrai los copetes caros. No te gusta la música. Tocan unos DJs electrónicos zorrones que jamás hay escuchado. Si vai soltero no sabí que hacer. Aunque seas un adulto joven con criterio formado y con confianza en sí mismo, el rechazo de las minas al sacarlas a bailar toca tu fibra más sensible y te hiere profundamente.

34. Como que te quieres resfriar: El adulto joven vive al borde de la enfermedad. Cuando era joven joven, de repente un día se enfermaba de la nada, y al día siguiente ya estaba bien. En cambio ahora, la enfermedad se anuncia. Empieza a picar la garganta, sale la tos, y es todo un proceso jodido que te puede tener fácil 3 semanas resfriado. Lo peor es que ahora consideras seriamente ir al médico por cosas que antes “esperabas a que se te pasaran”.

¿Resfriado desde hace semanas?

¿Resfriado desde hace semanas? Bienvenido a los 30

¿Qué tal? ¿Identificados ya? Asúmanse adultos jóvenes del mundo! No es malo ser un adulto joven, todo lo contrario, esta es la mejor etapa de la vida! Esos 20añeros se burlarán de nosotros llamándonos viejos y carreteando 7 días seguidos. Pero nosotros tenemos algo que ellos no tienen y que necesitan mucho. Plata. Esta es la etapa en la que aún puedes carretear pero además gastar en ello sin preocuparse, así que a disfrutar adultos jóvenes!

¿Tienes algún amigo adulto joven que debería leer esto? Comparte la palabra! ¿Hay otras actitudes de adulto joven que crees que deberían estar aquí? Compártelas en la sección de comentarios!

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