¿Hace cuánto saliste del colegio? ¿Hace cuánto del instituto? ¿O de la U? Pasada cierta edad, todos somos ex alumnos de algo. Teníamos nuestros amigos que los veíamos todos los días, salimos y ya pasaron los años. Quizás aún vemos a un grupo, hay otros de los que no sabemos nada hace milenios. No tenenemos idea en qué están, qué es de sus vidas, en qué trabajan, si tienen hijos, si están casados, si se ganaron el loto o si son indigentes.

La cosa es que gente pasa por nuestras vidas y muchas veces no volvemos a verlos más. Es natural. A lo más los tenemos en Facebook y de vez en cuando vemos qué cosas publican. Pasan los años hasta que a algún entusiasta se le ocurre que hay que reunirlos a todos. A veces ese entusiasta es un ex alumno más. A veces hay instituciones que se dedican precisamente a armar este evento, y aprovechan de invitar a varias generaciones juntas, y de paso sacarles alguna luquita por la organización del cuento. Sea cual sea el caso, uno asiste a estos eventos cada cierto tiempo. Y en todos ellos siempre pasan el mismo tipo de cosas.

Para dividir el análisis vamos a comentar dos tipos de reuniones de ex alumnos, las del colegio y las de la universidad. Corre video!

Todos los weones se hicieron este polerón horrible y ahora lo reniegan

Todos los weones se hicieron este polerón horrible y ahora lo reniegan

De Curso

Quizás aún mantienes contacto con algunos de tus compañeros del colegio. Pero de seguro hay más de uno al cual no has visto desde que saliste. Lo primero que ocurre es la fase del “Impacto Presencial”, que se traduce en frases como “ohhh que está cambiado este weon” o “ohhh este weon está igual”. Los flacos ahora están gordos. El que era el más gordo del curso se operó y ahora está irreconocible. El más atlético del curso ahora es un gordo pelao que toma cerveza.

Después viene la fase de “Impacto en Logros”. Cuando todos empiezan a hablar respondiendo la clásica pregunta “¿Y qué es de ti?” aparecen las reacciones del estilo “La dura? ¿Ese weon ahora es dueño de una empresa? – ¿En serio? ¿ESE weon es papá?”. El más porro de todos logró triunfar pese a que nadie le tenía fe. El compadre que siempre todos creyeron que era gay ahora está casado y tiene 2 hijos. “¿Cachaste lo del Gutierrez?” preguntan algunos, comentando sobre ese compañero de curso que ahora está en la cárcel o cayó en la droga. Pasa en todos los cursos, siempre hay una oveja negra. Empiezan los conteos de cuántos ya están casados y cuántos ya tienen hijos. “Que estamos viejos” es la frase para rematar todo.

Lo dijo el comercial de Sprite - ¿Oso? Ehhhh!

Lo dijo el comercial de Sprite – ¿Oso? Ehhhh!

Cuando todos ya conversaron sobre en qué están, viene la fase de rememorar las glorias pasadas. “¿Te acordai esa vez que al Fernandez lo suspendieron por prender una bengala?” Todos empiezan a recordar las weas que hacían en el colegio. Y acá pasa una cosa curiosa. De repente la gente entra en una especie de regresión, y empiezan a comportarse igual a como eran en el colegio. Las dinámicas que ocurrían cuando todos eran chicos vuelven a activarse. El weon al que le hacían bullying vuelve a ser bulleado. Los dos weones que se tenían mala vuelven a tenerse mala. Los que eran grupos de amigos vuelven a juntarse. Etcétera. Sin importar si ahora algunos son profesionales, si tienen hijos, si están casados, si alguno es gerente general y el otro está sin empleo, las relaciones que tenían cuando eran estudiantes resucitan de la nada. Quizás porque esa es la única forma en que saben relacionarse entre sí.

Cuando la cosa termina, muchos quedan en que hay que juntarse de nuevo. “Hagamos un asado un día de estos! – Ya! Yo pongo la casa”. Una hora después ya todos lo olvidaron y vuelven a sus vidas. Mal que mal, si dejaron de verse hace años, y si ni en el colegio eran amigos ¿por qué habrían de empezar a juntarse de nuevo ahora?

El asado que nunca será

El asado que nunca será

De la Universidad

Las reuniones de ex alumnos de universidad suelen tener un contexto social mucho más sofisticado que una junta de curso cualquiera. Son cenas elegantes, hay que ir de terno, se hacen discursos, etc. Hay todo un siutiquerío de por medio que no existe en las juntas de colegio. Lo más chistoso es que te encuentras con todos tus compañeros de carrera, cuál de todos más elegante, siendo que cuando estudiaban los viste a todos y a cada uno borrachos hasta las patas.

Al igual que en las juntas de colegio, el Impacto Presencial también ocurre. La gente cambia de apariencia y luce completamente distinta a como la recordabas. Pero a diferencia del caso anterior, acá el Impacto en Logros toma un rol mucho más importante. Responder a la pregunta “¿Y tú en que estai?” pasa a ser mucho más difícil. Y es porque, como todos estudiaron lo mismo en el mismo lugar, y salieron con igualdad de condiciones, la presión social por ser el mejor es mucho más grande que en el colegio. Los que están cesantes o tienen trabajos de mierda generalmente se abstienen de ir a estos eventos, con tal de no encontrarse con los que triunfaron en la vida y les restregarán su éxito en la cara. O al revés, esta podría ser una gran oportunidad para conseguir pega a costa de aquellos que triunfaron. Depende de como se mire.

Este compadre ahora es Gerente de un Banco

Este compadre ahora es Gerente de un Banco

Cuando alguien se te acerca a preguntarte “¿Y tu en que estai?” en estos eventos, todas tus respuestas son maquilladas. Es a nivel inconsciente. “No, yo estoy trabajando en una empresa que ofrece servicios para financiar los sueños de las personas”. O sea, trabajas en un banco. “Yo trabajo en una cadena de restaurants que está a lo largo de todo el mundo”. Trabajas en McDonalds. “Trabajo en una empresa super innovadora de telecomunicaciones”. Trabajas en una consultora super chica que nadie conoce. Da lo mismo lo que digas, es deber del que te está preguntando contestar con diciendo “ahhh que buena“, para que luego tu le preguntes en qué está él y te responda algo similar.

A medida que avance la noche también se vendrán los recuerdos de las glorias pasadas, recordando carretes épicos y ramos pelúos. Eventualmente aparecerán las piscolas y la cosa empezará a transformarse en tomatera. Un carrete como en los viejos tiempos! Pero a eso de las 12 de la noche ya se empiezan a ir todos. Porque la guagua quedó sola en la casa con el papá. Porque mañana hay que levantarse temprano pa ir a trabajar. Y porque las cañas ya no son como antes, y ahora carretear toma demasiado tiempo de recuperación. “Estamos más viejos” dirán algunos con rostros de tristeza. “Tenemos más plata que antes” dirán otros con caras más optimistas. Me gusta más la segunda mirada.

Estamos más viejos, pero somos buena onda!

Estamos más viejos, pero somos buena onda!

¿En qué otras reuniones de ex-algo has estado? ¿Planeas organizar una junta luego? ¿Vas a asistir a alguna luego? ¿O ya fuiste hace poco? Cuéntannos en la sección de comentarios todo lo que te ha pasado con tus ex compañeros y colegas.

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