Chile es uno de los países en los que más horas pasamos los trabajadores en las oficinas. Nadie sabe porqué, todo el mundo lo critica pero nadie hace nada por arreglarlo. En vez de reducir las horas laborales, las áreas de RRHH se dedican día y noche a buscar tonteras para que los empleados se mantengan entretenidos. De esas mentes brillantes han salido ideas como contratar gente que baile cueca pal 18, regalar cajas de mercadería en vez de plata pal aguinaldo, o jugar al amigo secreto en Navidad.

Estas mismas personas un día consideraron que los empleados estaban muy sedentarios, y que había que moverlos un poco. Pero no mucho. La idea no es que corran ni se cansen, porque los necesitamos con energías para que sigan trabajando. Y así nació uno de los peores inventos desde el Segway, la gimnasia de pausa.

Ahora, no todas las empresas se dan el lujo de contar con gimnasia de pausa, así que no se sienta discriminado si al leer este post no le suena para nada lo que estamos hablando. Mejor aún, siéntase afortunado de no tener que vivir el ridículo de lo que vamos a describir a continuación.

Sí. La gimnasia de pausa es aún más ridícula que el Segway.

Sí. La gimnasia de pausa es aún más ridícula que el Segway.

¿Qué es la Gimnasia de Pausa?

La gimnasia de pausa consiste en rutinas de gimnasia en grupos de 10 a 20 personas, de entre 15 y 30 minutos, y que se realizan a la mitad de la jornada laboral. Idealmente las sesiones de gimnasia de pausa se hacen 2 o 3 veces a la semana. La idea es desestresar a los trabajadores, sacarlos de la rutina laboral un rato y despejar sus mentes con un poco de ejercicio.

¿Dónde está el problema? Suena todo bonito, ¿cierto? Bueno, eso es lo que pensaron los genios de RRHH cuando crearon esta cosa. Pero en verdad, la gimnasia de pausa es una de esas iniciativas que se crearon sin preguntarle a nadie que opinaba al respecto, como el Transantiago.

Porque seamos honestos. Estamos en Chile. Nadie quiere hacer ejercicio contra su propia voluntad. Somos una sociedad de vagos, buenos pal carrete y pal copete. Lo último que queremos es que nos vengan a obligar a la mitad de la mañana a pararnos, estirar las piernas y sacarnos en cara nuestro pésimo estado físico.

Pero para dejar en claro mi punto, necesito ser aún más preciso que esto. Necesito describirles una jornada de gimnasia de pausa cualquiera desde el punto de vista de un trabajador cualquiera. A ver si ahí me entienden.

Ya, todos arriba! Va a empezar la gimnasia de pausa!

Ya, todos arriba! Va a empezar la gimnasia de pausa!

La invitación a la gimnasia

Imagina un martes cualquiera a las 10 de la mañana. Estás muerto de sueño, acabas de hacerte un café y estás sumergido en el PC, ya sea trabajando, viendo youtube o leyendo este blog. De repente, entra una niña con buzo apretado a la oficina, y que inmediatamente destaca entre la manga de guatones de camisa y las pantallas de computadores con números incomprensibles. Esta chiquilla no solo viste diferente, sino que además se comporta diferente. Entra gritando y aplaudiendo diciendo a viva voz “Vamos vamos chicos a la gimnasia de pausa!! Quien anda con ánimo hoy día de hacer un poquito de ejercicio??”

La motivación de la oficina es nula. Todos están pensando “que pajaaaaa”. En un instante, todo el mundo parece excesivamente concentrado en su propio trabajo. Pones una cara de concentración que ni tu te crees, y miras un excel cualquiera en la pantalla del computador mientras piensas “que no me venga a wear que no me venga a wear que no me venga a wear”. Pero ella vendrá. Se pasea por todos los puestos preguntando uno por uno “yaaapo, viene a la gimnasia hoy? Un ratiiito, va a estar entretenido!“. La mina está entrenada para hincharte las pelotas hasta que le digas que sí.

La mina llega a tu puesto, y haces todo lo posible por hacerte el weon. Incluso simulas una llamada telefónica, pero ella se queda ahí parada muy sonriente esperando a que termines de fingir y la pesques. Maraca. No te queda otra alternativa. Le dices que sí, te paras y vas a la gimnasia.

Yaaapo, un ratito que sea! Si? Porfi porfi porfi! No sea fome! Yaaaapo!

Yaaapo, un ratito que sea! Si? Porfi porfi porfi! No sea fome! Yaaaapo!

La rutina

Cuando te paras te das cuenta de que realmente no sabes a donde vas. ¿Dónde harán la gimnasia? No hay ninguna sala tan grande donde quepa tanta gente. Y ahí está el primer problema. La empresa no va a invertir en un lugar especial para la gimnasia de pausa, así que terminan todos achoclonados como pueden, ya sea en un pasillo, frente a una sala de reuniones o en sus propios puestos.

La niña llega y saca un equipo de música del año 90. Pone un casette con un mix de música de gimnasio (esas weas power electrónico popero) y lo pone a todo chancho. Y comienza la rutina. Y uno, dos, uno, dos y tres. Brazo arriba, brazo abajo. Pierna estirada, pierna flectada. La mina hace la rutina con una perfección que tú jamás podrás alcanzar, mientras  haces lo posible por llegar a un tercio de esa elongación. Es imposible para ti tocar tus pies con la punta de tus manos, y menos con la ropa que llevas puesta. Porque claro, la mina anda con buzo y zapatillas, pero tu andas con ropa de oficina. Con camisa o blusa. Con pantalones o falda. Si eres hombre, te agachas y se te sale la camisa. Y hay un botón en tu camisa que está a punto de salir disparado y matar a alguien si no te mueves con precaución.

CUIDADO VA A EXPLOTAR!!

CUIDADO VA A EXPLOTAR!!

Mientras todo esto ocurre, miras a tu alrededor. No toda la oficina se unió a la gimnasia de pausa, y hay varios afortunados que se quedaron en sus puestos y ahora observan el espectáculo. Los guatones de informática están embobados viéndole el poto a la gimnasta, mientras tus compañeros te hacen señas de burla desde sus puestos porque no llegas hasta abajo.

Cuando todo acaba, la instructora habla bien fuerte. “Un aplaaauso a todos!! Lo hicieron muy bien!!” Ella sabe que es mentira, y tu también. Se supone que gracias a esos 15 minutos de ejercicio apretado, donde no te salían bien todos los ejercicios porque chocabas con los muebles o las paredes, ahora estás en mejor forma. Y se supone que estás más feliz también y que ahora trabajarás mejor. Caleta.

La instructora termina con la peor frase de todas. “Pueden entrar a Facebook a nuestra página y ver las fotos de la sesión!”. QUE?? ¿¿Sacaron fotos mientras hacíamos el ridículo?? Pues si. Había una segunda niña que nunca viste sacando fotos a todo lo que pasaba, y que en un rato más va a subirlas todas sin ningún tipo de filtro. Públicas. Ojalá nunca nadie las descubra ni menos te etiquete.

Esta foto es real. La saqué del Facebook de una empresa de gimnasia de pausa. Pobres cabros.

Esta foto es real. La saqué del Facebook de una empresa de gimnasia de pausa. Completamente humillados.

Conclusiones

¿Entendieron ahora de qué estoy hablando? Estas instructoras se pasean por toda la oficina repitiendo el mismo show una y otra vez en cada piso, y al menos dos veces a la semana. Las empresas les pagan para que sigan viniendo, convencidas de que le están haciendo un gran bien a todos sus trabajadores. Pero si vas donde un empleado y le preguntas porqué trabaja ahí, les aseguro que ninguno responderá “porque hacemos gimnasia de pausa“.

Con esa plata podrían, no se, rajarse con un asado para todos, dar mejores aguinaldos, comprar una máquina de café o quien sabe qué otra cosa mucho mejor que esta estupidez.

Ahora, hay un servicio en particular que ofrecen las empresas de gimnasia de pausa que sí vale la pena, y que recomiendo encarecidamente a todos los gerentes que leen este blog (o sea ninguno). Se llama masaje express, y no tiene ninguna connotación sexual para los que ya están mal pensando. Es super simple. Pasa una niña por cada puesto, te pide que te apoyes en tu escritorio y te hace un masaje flash de 5 minutos en la espalda. Es una maravilla! ¿En que repercute en los índices de calidad laboral? En nada probablemente, pero no deja de ser notable que te vengan a hacer masajes gratis a la oficina.

Genios de RRHH, inviertan en comodidades que mantengan a sus empleados en sus asientos, y no viceversa.

Hola, somos RRHH, y tenemos una idea genial sobre la cual no te consultaremos nada

Hola, somos RRHH, y tenemos una idea genial sobre la cual no te consultaremos nada

¿Cuál ha sido tu experiencia con la gimnasia laboral? ¿Crees que no sirve para nada? ¿O vives bajo la mentira de que ese es todo el ejercicio que necesitas para vivir mejor? Cuéntanos en la sección de comentarios tu opinión y estarás participando por uno de los 100 cupones para un mes de gimnasio gratis que Olate Show tiene para ti. El premio consiste en que yo les abra la puerta mientras el conserje no mira para que pasen al gimnasio del edificio. Tremendo premio!!

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