Así es amigos. Se acabó el 18. Ya comimos empanadas, ya bailamos cueca, tomamos chicha, terremoto, hicimos asados y algunos hijos de senadores atropellaron a un par de borrachines y salieron impunes. Lo usual. Pero todo lo bueno tiene que acabar. Y hoy nuevamente es lunes y estás sentado en tu escritorio mirando hacia el techo pensando “¿por qué tuvo que durar tan poco?”. Ahora falta toooodo un año completo para volver a disfrutar de las fiestas patrias, y la situación no puede lucir más desesperanzadora.

Este cuadro clínico lo sufre el 98.73% de la población (cifra inventada), y se conoce como Depresión Post 18. Se caracteriza por una serie de síntomas que vamos a describir a continuación. Déjenme avisarles altiro que esta enfermedad no está cubierta en el plan Auge ni son cubiertas por Fonasa o Isapre. Su única posibilidad de sobrevivir a esta terrible aflicción es seguir leyendo este post y reenviarselo a 10 amigos (o sino tendrán 100 años de mala suerte y les pondrán a Zamorano como ejecutivo de cuentas del banco). Ustedes deciden.

Hola mi nombre es Iván y manejaré sus fondos. ¿Qué tan mal me puede ir?

Hola mi nombre es Iván y manejaré sus fondos. ¿Qué tan mal me puede ir?

Pérdida de Memoria Laboral

La semana del 18 es una semana perdida laboralmente. El día previo al 18 la gente sale temprano de sus oficinas, lo que hace que esa mañana de trabajo sea 100% improductiva. Los días anteriores también son lentos, porque mucha gente se pide los días, se toma vacaciones y la oficina queda casi vacía. Como resultado, la población oficinista chilena no ha trabajado nada en los últimos 10 días.

Clásico síntoma del post 18 es llegar a la oficina y encontrarse con un montón de pega acumulada. “¿Y toda esta pega de donde salió?” es la primera reacción que todos tenemos. Porque después de 10 días de inactividad se nos olvida todo lo relacionado con el trabajo. Hay que sentarse a releer correos, re entender planillas excel, y a tener esas típicas conversas de “A ver, ¿en qué estábamos?“.

Todo lo anterior sucede por lo que los expertos llamamos el “Síndrome de Patear las weás”, donde el yo del presente deja de hacer sus tareas hoy, para dejárselas al yo del futuro. El yo del futuro llega a la oficina sin sospechar nada de lo que ocurre, sólo para encontrarse con una pila de cosas por hacer con una nota del yo del pasado que firma “Te cagué de nuevo”. Ese conchesumadre del yo del pasado la hizo de nuevo.

Filo, lo hago a la vuelta del 18

Filo, lo hago a la vuelta del 18

Pérdida Súbita de Interés por lo Patrio

Durante las fiestas patrias todos llevamos la bandera en el corazón. Es como una especie de trance en el que todo chileno entra inconscientemente. De repente, a todos nos gustan las cuecas, vamos las fondas y encontramos el emboque la wea más entretenida del mundo. Niños encumbran volantín en las calles, nos volvemos secos pa la rayuela y todos nos ponemos buenos pa las payas (hasta yo me sumergí en ese estado y escribí esta tremenda paya)

Pero apenas se acaba el 18, todas esas cosas que hace un día eran super entretenidas ahora dan lo mismo. Nunca jamás en la vida volvemos a escuchar cueca. Vuelven a estar de moda la Britney Spears y el Justin Bieber. Chao con los juegos típicos, juguemos unos PES en Playstation. A la mierda las fondas, vamos al carrete pelolais de moda en Casa Piedra, el Club de Baile.

Las empanadas y los asados son los únicos que sobreviven el efecto del desinterés en lo patrio y se mantienen ricos todo el año, pero aún así su consumo cae drásticamente.

Ay galla, me muero si voy a otra fonda. Vamos al Club de Baile.

Ay galla, me muero si voy a otra fonda. Vamos al Club de Baile.

Culpa Gástrica

Todo lo comido en el 18 vuelve la semana siguiente a atormentarnos. Estamos todos más gordos. Ahora, cada individuo lidia con esto de formas diferentes. Algunos no le dan importancia y siguen con sus vidas. Otros caen en dietas ridículas a base de lechuga y agua sin gas. Pero los más afectados caen en un síndrome crónico denominado “Gimnasia de autoengaño”

Todos los años (este no será la excepción) las noticias de todos los canales cubren este fenómeno. El mes con mayor matrículas en gimnasios en el año es Septiembre, precisamente después del 18. Como la comida típica chilena no se caracteriza precisamente por ser diet, muchos son los creen que es necesario compensar comida excesiva con ejercicio excesivo. Lo que nadie les dice es que no basta con matricularse en el gimnasio, también hay que ir. La mayoría de estas personas va al gimnasio uno o dos meses y no vuelve a ir nunca más. Los más incautos compran estos paquetes anuales para “obligarse a ir todo el año”. En la práctica tampoco van, porque “ya está todo pagado y la plata ya está perdida”

Sea cual sea su nivel de vergüenza después de todo lo que comió y tomó en el 18, no olvide que el verano está a la vuelta de la esquina. O sea, si su meta era llegar con calugas a la playa, ya es demasiado tarde.

A la mierda, tráiganme otra empanada

A la mierda, tráiganme otra empanada

Negación Dieciochera

Los casos más críticos de depresión post 18 entran en un alto estado de negación. Estos son los que comúnmente conocemos como “Impulsores del 18 chico“. Empiezan a celebrar el 18 un mes antes y lo terminan de celebrar varios meses después. Y cuando termina la Semana Santa son los primeros en preguntar “¿Cuánto falta pal 18?”.

Para personas que sufran este mal se han creado diversas instituciones que permiten mantener el espíritu patrio con vida, a fin de no caer en la locura. Se destacan entre ellas Las Tejas, La Piojera y la Fonda Permanente. Pero no olvide que en esta sociedad de apariencias tomar terremotos en el 18 está bien, pero tomarlos el resto del año se considera flaite. No me aleguen a mí, yo no inventé esa regla.

Un consejo. La caña del terremoto es perfectamente aguantable durante días feriados. Pero irse de terremotos y al día siguiente ir a trabajar es una pésima idea. Lo digo porque le pasó a un amigo (que en ningún caso fui yo), y la historia no tiene absolutamente nada que ver con que yo una vez haya vomitado los 4 baños de cierta oficina.

Conchesumare, cuánto tomé?

Conchesumare, ¿cuánto tomé?

Desfinanciamiento Crónico

El 18 es caro. Algunas empresas se la juegan con aguinaldos que permiten amortiguar los gastos de las fondas, pero el grueso de los chilenos tiene que apañárselas con su sueldo habitual. Es muy probable que en este momento estés mirando tu cuenta bancaria sólo para encontrarte con números rojos, y sin explicarte como pudiste gastar tanta plata. Y es que entre la entrada de la fonda, un par de empanadas, los anticuchos y una cantidad poco sana de terremotos, fácilmente puedes echarte varias lucas en una noche.

Si fuiste aún más motivado y decidiste pegarte el pique a la playa o al sur, estás en un caso de desfinanciamiento aún mayor. Si decidiste viajar fuera del país quizás te salvaste de todos los otros síntomas, pero tu nivel de desfinanciamiento será incluso más grande.

¿Lo positivo? Septiembre sólo tiene 30 días. Esta es la última semana del mes, así que pagarán luego. Seguramente tomaron en consideración eso cuando hicieron el calendario.

Mi línea de crédito por la chucha

Mi línea de crédito por la chucha

Me encantaría poder hablarles de una cura o tratamiento para la depresión post 18, pero lamentablemente no existe tal cosa. Podemos buscar consuelo en que el clima está mejorando o en que la educación va a ser gratuita y de calidad algún día, pero por el momento debemos contentarnos con que el 18 volverá el próximo año con todas sus bondades. Y que si el 18 llega a caer fin de semana, nuestros queridos parlamentarios procesarán un feriado express con la eficiencia que les caracteriza.

¿Aún siguen tristes? Les paso un dato. A fin de Octubre tenemos fin de semana largo de nuevo. ¿Quién pone la casa?

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