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La pesadilla laboral capitalina no empieza en la oficina. No empieza con el gerente hablando en inglés ni con la maldita reunión de seguimiento de las 8 de la mañana. Empieza antes, mucho antes, en uno de los sistemas de transporte más denigrantes e infrahumanos que hayan sido construidos por el hombre. El Metro de Santiago. No me malinterpreten. Me declaro defensor del Metro. El Metro no tiene la culpa de que el Transantiago le haya metido a la fuerza millones de pasajeros para los que no estaba preparado. Pero por culpa de eso, debemos viajar como animales.

La experiencia de viajar en el Metro es similar a la de las vacas camino al matadero (aunque nunca he sido una vaca ni he ido a un matadero, así que me declaro incompetente). Si viajas en hora punta, sabes de que estoy hablando. Pero lo divertido es que no todo el mundo sabe de que estamos hablando. Todavía existen gerentes y personas de bien haber que jamás han pisado el metro, y no son capaces de entender como es que llegaste 30 minutos tarde ese día que había paro de micros. Con este post busco hacer un bien a la humanidad y destapar la cruda realidad del peatón santiagueño (como nos llaman en el norte).

A mis amigos de regiones les digo, no se sientan discriminados porque este post se centra en la capital. Algún día les tocará venir a Santiago y este manual les será de mucha ayuda. Y a mis amigos que andan en auto, también les digo: los autos fallan. Lean este manual si quieren sobrevivir.

Permita bajar antes de subir

Permita bajar antes de subir

Entrar al vagón del Metro

Esta es la primera dificultad que deberás sortear una vez estés en el andén. Y en horario punta no va a ser nada fácil. Cuando cientos de personas quieren entrar al mismo vagón que tu, cuando todas empujan como tienda en Black Friday, y cuando todo indica que es el más fuerte el que sobrevivirá. ¿qué podemos hacer? ¿debo caminar mejor a mi trabajo? No desesperes. El error está en pelear por ser el más fuerte. Lo que realmente debes hacer es ser parte de la masa.

El Metro es un excelente ejemplo de lo que los expertos llaman inteligencia colectiva. Aquel que intenta nadar contra la corriente y forzar su entrada en cada vagón, jamás lo logrará. Debes ser parte de la masa, dejarte llevar por la masa, moverte con la masa, pensar con la masa. Lo que debes comprender es que tu no estás en el andén intentando quitarle el espacio a otros, sino que eres parte de una entidad superior, que busca al largo plazo que todos sus integrantes entren al vagón. Una colmena de weones que necesitan llegar a su pega a la hora.

¿Cómo se pone en práctica esto? Párate al centro donde crees que parará la puerta del Metro, y deja que los de atrás te empujen. Pon tu mente en blanco y sigue a la colmena. Deja que la madre Metro te guíe. Hará todo más fácil.

Dejad que Madre Metro os guíe

Dejad que Madre Metro os guíe

Cómo sobrevivir dentro del vagón

Lo primero que debes hacer es encontrar un espacio cómodo donde atrincherarte. La asfixia será tu principal problema. Algunos puntos importantes que te pueden ser útiles:

  • Evita los asientos. Funcionan igual que el trono de Game of Thrones. Todos quieren matar al que está en el trono. Si vas sentado, corres el riesgo de que suba alguien que merezca ese asiento más que tu. Y no estoy hablando del clásico viejito/embarazada/niño descapacitado. Esos los ves y sabes que tienes que dar el asiento. Estoy hablando de la clásica señora que no estás seguro si merece tu asiento o no. Va cargada de bolsas y tiene un par de arrugas, pero se ve en buen estado. Antes de que resuelvas el debate moral en tu cabeza ya habrá un weon de 3 metros gritándote “dale el asiento a la señora oe!!” Y tampoco seas el imbécil que se pone audífonos o se hace el dormido haciendo como que nada pasa. No tomes el asiento.
  • Evita sentarte en el piso. Ese es otro error de novato. El tipo que va sentado en el suelo es otro weon al que todos quieren golpear, porque cuando el metro va lleno, y no hay donde afirmarse, ese weon sentado en el suelo es tu peligro mortal. Las probabilidades de tropezarte con él y sacarte la chucha son altas.
  • Si tu viaje es largo, busca las paredes. O las puertas del otro lado que no se abren. Se forma una extraña burbuja de aire entre la pared y la gente adyacente. Verás como en estaciones más vacías los viajeros experimentados corren hacia la pared, porque ahí están seguros. Tienes espacio para sacar tu celular y desconectarte del viaje.
  • Si tu viaje es corto, intenta tomar ese pequeño recoveco entre la puerta de entrada y los asientos al costado de la puerta. En los trenes más nuevos, hay el espacio suficiente para que un afortunado se atrinchere en ese lugar, dándole mayor resistencia frente a la marea de gente que baja y sube. Si al subir ves que ese espacio ya está tomado, mantente cerca de la puerta, y por ningún motivo cruces la línea imaginaria que divide al poste central. Si la cruzas, quedarás atrapado al menos unas 7 u 8 estaciones más.
Evítame

Evítame

Salir del Vagón del Metro

Ok, esta es la parte compleja. Para entrar te desplazaste con la masa, usando la inteligencia colectiva de colmena. Para salir, sin embargo, debes desconectarte de esa masa, y emplear técnicas propias para luchar contra el mar de gente. Salir del vagón va a requerir de toda tu destreza posible, y cuentas con poco tiempo. Acá algunas técnicas para facilitar tu salida.

  • La Sombra: Notarás que otras personas que están detrás tuyo suelen tocarte el hombro y preguntarte “¿Baja?“. Lo que están haciendo es usar esta técnica. La sombra consiste en encontrar a un individuo que baje en la misma estación que tú, y dejar que él/ella haga todo el trabajo. Apégate a él y deslízate a su ritmo, dejando que él empuje a la gente y cree un camino para los dos.
  • La Bala de Cañón: Si estás viajando con una mochila, esta técnica puede ser la perfecta para salir. Pon tu mochila hacia adelante, y rodeala con tus brazos. La parte superior de tu cuerpo se convertirá en una esfera perfecta. Impúlsate con tus pies y gana momentum, desplazando a todo el que ose cruzar tu camino.
  • El Cangrejo: Gira tu cuerpo en 90 grados, quedando de forma perpendicular hacia el vagón. Camina deslizándote entre las personas que interrumpen tu camino con tus pies de puntillas, y moviéndote hacia el lado, de la misma forma en la que caminan los cangrejos.
  • El Artesano Molesto: Acércate a cada persona en tu camino de la forma más incómoda posible, para luego gritarles en su oído, con un tono sumamente molesto, la palabra “PERMISO”. Una vez que este se aparte, hazlo con el que siga. Si uno de ellos te contesta con la frase “Yo también bajo!“, cambia inmediatamente a la técnica de la sombra.
  • El Peligro Inminente: Actúa de forma desesperada por bajar. Haz gestos de hombre enfermo, y lleva tus manos hacia tu boca e infla tus mejillas, simulando que vas a vomitar. La gente se apartará en un santiamén y te dejarán salir sin problema. Funciona mejor si la tonalidad de tu rostro es verde. Funciona aún mejor si realmente tienes que vomitar.

Por supuesto puedes combinar estas técnicas, y también puedes intentar las tuyas propias.

Norteamericanos probando la experimental técnica del weon desnudo

Científicos probando la experimental técnica del Weon Desnudo

Otros Consejos Random

  • Ten cuidado en no pasarte de largo de estación. Si lo haces, tendrás que subir por esa escalera por donde todos bajan, para cruzar al andén del otro lado y devolverte. La gente te verá y sabrán que te pasaste de largo. Es evidente, eres el único pelotudo subiendo por donde todos bajan. A ese trayecto de cambio de andén se le conoce como la escalera de la vergüenza.
  • En las estaciones de combinación debes por un minuto desconectarte de la inteligencia colectiva que te lleva, y hacer lo contrario a lo que todos hacen. Esto con el objetivo de encontrar el camino menos transitado de un andén a otro. Si la gente dobla a la derecha, métete a la izquierda. Si la gente baja por una escalera, busca otra. Si la gente se sube al Metro, bájate del Metro ¿Se entiende?
  • Las líneas en operación expresa son un mundo hostil para el usuario acostumbrado a la línea 1. Para el metro, y… no todos se suben! WTF! Si ese mundo te es ajeno, averigua bien el color de tu estación antes de adentrarte en esa jungla. Porque si te equivocas de color de tren, puedes terminar en La Pintana por error. O peor aún, pasar la humillación del clásico weon que entra al vagón y dice “chuu, me equivoqué de color“, e intenta desesperadamente bajar. Mejor mantente digno, y sigue tu camino hasta la próxima estación bicolor.
¿La estación que vamos era roja o verde posom?

¿La casa de la Nené era estación roja o verde posom?

¿Hay algo que quieras agregar a este útil manual de supervivencia? ¿Alguna técnica que tienes para subirte o bajarte del metro? ¿O algún otro consejo random que agregar? La sección de comentarios es toda tuya! Los mejores comentarios participan como siempre para espectaculares premios! Hoy, 2 boletos de metros usados pueden ser tuyos.

Gracias por su sintonía. Nos vemos en otro post!

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